¿Qué pasaría sí el cono de papel higiénico se usara para construir casas?
- 16 feb 2024
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DÍA 5 RETO DE ESCRITURA
RETO: ¿QUÉ PASARÍA SÍ?
Escoger un objeto a tu alrededor y hacerte preguntas de ¿Qué pasaría sí?. Escoger uno de esos temas y escribir al respecto
¿Qué pasaría sí el cono de papel higiénico se usara para construir casas?
Nadie lo podía creer, era una completa innovación para el siglo donde ya todo se había inventado. El primero en descubrirlo fue Julián, que estaba haciendo su visita diaria de media tarde al baño preferido del edificio donde trabajaba. Allí se dispuso a juntar dos conos vacíos de papel higiénico con un poco de agua en cada una de las bases. El objeto se sostenía por sí sólo y notó que le era imposible despegarlo, por más fuerza que hiciera. Pronto los rumores escalaron en la pequeña ciudad de Julián. La gente empezó a usar este método para apilar objetos, guardar telas, hacer mesitas de noche, mesas de comedor, mesas de trabajo. Pepe, un niño de 7 años, construyó una casa del árbol en una sola mañana; Lorena, la vecina de Pepe, inauguró su anhelada tienda de modas hecha únicamente con tubitos de papel vacíos; Andrés, el mejor amigo de Julián, construyó ese carro último modelo que siempre había querido con conos de papel. El invento pronto se popularizó, y las empresas de papel higiénico dejaron de vender papel y empezaron a vender únicamente el cono vacío. El papel ahora se vendía doblado, sin nada de por medio. Los arquitectos empezaron a diseñar casas que sólo se construían con conos. Los alcaldes empezaron a construir vías con soportes fabricados a partir de conos. Incluso las grandes ligas de fútbol empezaron a construir estadios repletos de conos vacíos y empezaron a aumentar la cantidad de deportistas que le hacían fama a estos nuevos espacios. Las nuevas casas eran construidas con conos, era excesivamente económico comprar y vender casas hechas de conos. Las marcas más prestigiosas empezaron a vender publicidad de conos; las modelos y los actores hacían propagandas para recomendar los mejores conos para decoración interior, para cocina, para todos los lugares, menos para el baño. Hubo una guerra secreta entre dos empresas de papel higiénico por el monopolio de los conos. El presidente de Argentina le otorgó una medalla a Julián, y la ONU declaró al cono como objeto histórico inmaterial de la historia humana. Los mismos historiadores lo ponían a la par del descubrimiento de la rueda y del fuego. Julián se convirtió en un tipo famoso, lleno de dinero y de comodidades, pero así de rápido como subió, el imperio de los conos se desplomó en un solo día. Después de 18 meses, el primer cono que Julián había apilado empezó a desgastarse, todo empeoró cuando Felipe, el mejor amigo de Julián, derramó leche sobre la estructura. El material había envejecido tanto que la lactosa lo consumía en un instante. La gente empezó a hablar en las calles, los rumores de que la leche derretía los conos empezó a tomar fuerza; pronto otros dos accidentes sucedieron en la ciudad. Las empresas, peleando entre sí por vender más conos, instalaron máquinas voladoras que esparcían leche en forma de lluvia en las casas construidas con conos de la competencia. Los edificios, ahora hechos con conos, empezaban a derrumbarse. La casita del árbol de Pepe se destruyó poco a poco hasta no dejar un sólo pedazo de cartón; el almacén de Lorena se cayó por completo, todas las telas corrían por el suelo en un río interminable de leche; Andrés casi pierde la vida en la carretera, su carro último modelo empezó a desplomarse en medio del camino. A Julián no le quedó más remedio, su invento había fracasado, así que hizo lo más sensato que podía hacer y gastó todos sus ahorros en un almacén de madera y concreto. Además, se cambió el nombre, ahora era Don Francisco Villalba, y así en menos de un mes, era el hombre más rico de la ciudad, y una nueva medalla le estaba esperando en la plaza central.




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